¡En Tiempos del “PELLEGRINI” (G1)! Hablemos de FORLI, el Cuádruple Coronado argentino de 1966

Para muchos hípicos nóveles, Forli (63-88, Aristophanes en Trevisa, por Advocate) es un nombre que ven inscrito, normalmente, en el pedigree de múltiples ganadores clásicos alrededor del mundo. Sin embargo, Forli fue una realidad contundente como Purasangre de carreras, definido por el periodista chileno, hípico de alma y corazón, José Salinas Castillo , en estos términos: “ pocas veces hemos visto un caballo más armonioso y equilibrado , y aunque era algo menudo, su galope daba la impresión de poderío”.

Forli (1963-88) a los 3 años en San Isidro – Foto: Miradas Al Turf

Forli fue el ganador del Gran Premio Internacional Carlos Pellegrini (Arg-G1 ) en 1996, triunfo legendario porque le convertía en ganador de la histórica Cuádruple Corona argentina, lo cual implicaba haber completado la Triple Corona de potros (3 años) y después vencer en el “Pellegrini”, un cotejo abierto a ejemplares de todas las edades, prestigiado por la participación continúa de los mejores, temporada tras temporada. Forli pintaba la hazaña de colores inolvidables lográndola en rol de Invicto . Sin embargo, en ruta a grabar un capítulo en la historia hípica argentina, de América del Sur y, ¿por qué no?, del mundo, Forli no contó con el apoyo de varios de los entendidos y pronosticadores de la época.

Habiendo triunfado de manera apabullante en el Gran Premio Polla de Potrillos (Arg-G1 , Palermo, 1600m, arena), con 17 cuerpos de ventaja y en tiempo récord de 1:33-2/5 para la clásica milla, primer tramo de la Triple Corona, Forli tuvo triunfos más cerrados en los 2º y 3º pasos de la Triple Corona, el Gran Premio Jockey Club (Arg-G1 , San Isidro, 2000m, grama) y el Gran Premio Nacional (Arg-G1 , Palermo, 2500m, arena). A partir de esas actuaciones surgieron los escépticos, que dudaron de sus posibilidades de alcanzar los 3000m , para entonces (1966) la distancia en que se disputaba el “Pellegrini”. Para muchos entendidos, esos 15 furlongs sobre el pasto de San Isidro sería una tarea irrealizable para el nieto paterno del “pequeño gigante” de la hípica mundial, Hyperion (30-60, Gainsborough en Selene, por Chaucer). Una caricatura de la época, en tono burlón, muestra a Forli como un ejemplar sorprendido, cuando el jinete le indica que la meta ahora está en los 3000m y pensando en sus pocas probabilidades de llegar allí. Sin embargo, “sus fanáticos” hicieron caso omiso de los pronosticadores y lo convirtieron en el gran favorito para el reto de enfrentar a ejemplares maduros, por vez primera, en una distancia igualmente desconocida para él.

Caricatura de la Revista Hípca Bonarense (1966) – Foto: Archivo

Cuenta José Salinas Castillo, en su célebre libro Miradas del Turf (Alfabeta Impresores, 1984) que, ante tal situación, decidió ir a entrevistarse con el entrenador del potro, Don Juan Lapistoy, por muchos recordado con el epíteto de “El Elegido ”. Recibido por el entrenador, ante sus preguntas sobre los dichos del momento, Salinas Castillo recibió como respuesta: “¡No crea nada de lo que dicen de Forli! ”. Y, seguidamente, mandó a buscar al potro con un caballerizo. Cuando Forli estuvo frente a ellos, le pidió al muchacho que le quitara la manta para que Salinas Castillo pudiese apreciarlo en su totalidad. Y entonces, con Forli descubierto, Don Juan le dijo: “¿Ve usted todas estas costras secas que le cubren el lomo?… Eran los “chupones” que le aparecieron antes del Nacional. No lo pude trabajar debidamente , y debió correr con un colchón de algodones debajo de la montura, que tampoco se le pudo apretar, advirtiéndole al jinete que esto debía suplirlo con sus piernas”, luego de lo cual añadiría “¡Ahora van a verlo correr! ”. Y no estuvo equivocado el gran entrenador argentino pues Forli acabó con todos los malos presagios en el “Pellegrini” y ganó al galope, aplicando su acostumbrada estrategia de carrera: salir en punta y desafiar a sus rivales a que le alcanzasen. Completaba así la legendaria Cuádruple Corona argentina y era reconocido con el título de Caballo De Año

Al año siguiente, Forli , con 4 años para el hemisferio norte, viajaría a Estados Unidos, vendido por una suma desconocida, aunque Salinas Castillo advierte en su libro ( Miradas del Turf) que llegó a hablarse de US$ 1.500.000. Allí, Forli correría tres veces, bajo el cuido y entrenamiento de otra leyenda, Charles E. Whittingham ,triunfando en sus dos primeros compromisos, el Coronado S. en Del Mar (California) y en una carrera de exhibición en Hollywood Park (California), en la que implantaría tiempo récord para los 1700m de 1:41-1/5 . En su tercer compromiso, el Citation H. (Hollywood Park), arribaría , terminando la carrera fracturado en una de sus manos, lo cual significó el final de su actividad pistera. Se iba de las pistas con récord de 9-1-0 en 10 actuaciones.

Forli (1963-88) en un potrero de Claiborne Farm (Kentucky) – Foto: Claiborne Farm

Comenzó entonces una nueva etapa en la vida de Forli, en la cual, nuevamente, superaría todas las expectativas, convirtiéndose en un brillante semental, cuya influencia hoy en día está más vigente que nunca. Llevado a la cría en Claiborne Farm (Kentucky) rápidamente daría muestra de su poder transmisor, dando vida al Campeón 2 años inglés Thatch (70-83, en Thong, por Nantallah). Un año antes, producto del mismo cruce, Forli fue padre de la extraordinaria matrona Special (1969-99), quien sólo corrió una vez y que en su rol de yegua madre llevaría con grandeza los genes de su padre, prácticamente a la perpetuidad, a través de sus hijos, el notable Nureyev (77-01, por Northern Dancer) y su media hermana la matrona Fairy Bridge (75-91, por Bold Reason), madre a su vez del excepcional Sadler’s Wells (81-11, por Northern Dancer). En EUA quizás su más importante representante fue el inolvidable castrado Forego (70-97, en Lady Golconda, por Hasty Road), tres vecesCaballo del Año (1974-1975-1976), cuatro veces Campeón de Handicaps e incluso Campeón Sprinter (1974). Asimismo, su hija, la matrona Tuerta (70-85, en Continue, por Double Jay), ganadora clásica de los 2 a 4 años, fue la madre del icónico Campeón 3 años 1984 en EUA, Swale (81-84, por Seattle Slew), ganador del Kentucky Derby (G1), lamentablemente fallecido ese mismo año, apenas una semana después de ganar el Belmont S. (G1). En total, Forli, fue padre de 60 ganadores clásicos, un imponente 9,6 % de sus hijos registrados, mientras sus hijas le hicieron abuelo materno de 87 ganadores clásicos.

Forli fue un gran corredor y un gran reproductor, pero hoy en día es una extraordinaria inspiración para todos los hípicos del mundo que se contactan con su historia y su trascendencia.

Fuentes:

Miradas al Turf – José Salinas Castillo (Alfabeta Impresores, 1984)

Ulbrich’s Peerage – Richard Ulbrich (Thai Watana Panich Press Co. Ltd., 1994)

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