TEMA DE DOMINGO: Una Princesa Equina reúne los Reinos de Oriente y Occidente

Si estuviésemos en aquellos tiempos de guerra entre Reinos y los caballos fueran los regentes del mundo”, entonces el título de esta nota sería una realidad. Por ahora, podría ser el inicio de un cuento que nos llevara a pensar en otro mundo, que terminaría reunido en Paz con el nacimiento de la “Princesa” hija del Rey Oriental y la Reina Europea. Lo cierto es que el mundo es otro. Sin embargo, los hípicos del mundo podemos disfrutar a plenitud el nacimiento del segundo producto nacido del vientre de la extraordinaria Campeona irlandesa Minding (13, Galileo en Lillie Langtry, por Danehill Dancer), 7 veces ganadora clásicaG1 a los 2 y 3 años, Caballo del Año en Europa en 2016, cuyo padre es el fabuloso Crack japonés Deep Impact (02-19, Sunday Silence en Wind in her Hair, por Alzao), un fenómeno como semental, lamentablemente fallecido recientemente, como si ella, con esa especie de “corazón” en la frente, fuera nuestra “Princesa”, una nueva Princesa en esta interminable historia de Realezas que constituye el devenir de la hípica mundial. Unos vienen y otros van, manteniéndonos atrapados en este espacio lleno de emociones y batallas en las pistas de carreras.

La «Reina» Minding y su «Princesa» por Deep Impact – Foto: @Coolmore Stud

La “Princesa” es producto de un cruce espectacular Sunday Silence-Sadler’s Wells, ambos hijos de brillantes sementales descendientes por línea materna de la indispensable matrona Almahmoud (47-71, Mahmoud en Arbitrator, por Peace Chance), la “Reina Madre” de la familia 2-n, cuyas hijas son las madres de Halo (69-00, Hail To Reason en Cosmah, por Cosmic Bomb) y Northern Dancer (61-90, Nearctic en Natalma, por Native Dancer), como sabemos los padres de esos “Reyes” venerados, ejes del cruce, Sunday Silence (86-02, en Wishing Well, por Understanding) y  Sadler’s Wells (81-11, en Fairy Bridge, por Bold Reason). El cruce se produce a través de los dos mejores representantes de sus linajes, el aún reinante Galileo (98, Sadler’s Wells en Urban Sea, por Miswaki) y el recién desaparecido Deep Impact, padre de una impactante legión de sementales exitosos en Japón.

En su lado materno, familia 1-d, la “Princesa” no sólo es hija de una “Reina” ganadora de clásicos G1 en un amplio espectro de distancias, que va desde los 1400m hasta los 2400m, retirándose con imponente campaña de 9-3-1 (13 acts.) y premios por £2.327.295, sino que su abuela Lillie Langtry (07, en Hoity Toity, por Darshaan) también fue una “Reina” en las pistas, doble ganadora clásica G1 a los 3 años sobre la clásica milla y doble ganadora clásica de grupo a los 2 años, con victorias clásicas entre 1200m y 1600m.

La reunión de las familias reales de Oriente y Occidente, le aporta a la “Princesa” un pedigree limpio y poderoso, libre de repeticiones dentro de sus primeras 4 generaciones, que expandido hasta la 6ª generación permite certificar la noble presencia de un factor Rasmussen a la “Reina Madre”, Almahmoud, presente en arreglo 5×6, consecuencia del origen paterno de Deep Impact y Galileo. En adición a esa valiosa fórmula se añaden sólo dos linebreds, siendo los ancestros con múltiples presencias, precisamente, los factores de quienes descienden por línea paterna tanto Deep Impact como Galileo. Así, se observa duplicado, 4×6, el influyente Hail To Reason (58-76, Turn-To en Nothirdchance, por Blue Swords), padre de Halo y abuelo materno de Sadler’s Wells; mientras que el inigualable Northern Dancer se aprecia triplicado, en fórmula 5x(4×6), a través de tres brillantes fuentes: Lyphard (69-05, en Goofed, por Court Martial), Sadler’s Wells y Danzig (77-06, en Pas de Nom, por Admiral’s Voyage), los tres sementales indispensables en la hípica moderna alrededor del mundo.

No nos queda más que esperar para ver a esta nueva “Princesa” ejercer su rol de “pacificadora” de la guerra entre los reinos orientales y occidentales, tal vez, logrando tantos éxitos clásicos como sus ancestros inmediatos. “Soñar no cuesta nada”. Así solía denominarse un programa radial de nuestra niñez y, pese al inevitable paso de los años, eso sigue siendo una verdad. ¡Soñemos!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *