TEMA DE DOMINGO: Veterinarios en Pensilvania (EUA) desarrollaron una nueva prueba de detección del dopaje genético en Caballos

Investigadores de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Pensilvania (Filadelfia) han producido una nueva prueba que es capaz de detectar la existencia de dopaje genético en equinos. El nuevo desarrollo significa un avance significativo en el área de investigación, pues detecta sistemáticamente la administración de terapias ilícitas de dopaje genético.

La importancia del hallazgo radica en que, a diferencia de otros productos farmacéuticos, los agentes de dopaje genético desencadenan en las células la producción de proteínas que mejoran el rendimiento de los equinos, las cuales, muy a menudo, son prácticamente no detectables, al no poder diferenciarse de las proteínas naturales del cuerpo, evitando en la generalidad de los casos la comprobación de si un ejemplar ha recibido terapia genética de tipo ilícito.

Edificio de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad de Pensilvania

El equipo de investigadores de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Pensilvania ha creado y validado una prueba cuantitativa en tiempo real de la reacción en cadena de la polimerasa, es decir, un PCR , término que se vuelto de uso común en estos días, debido a las ya casi normales pruebas de COVID-19 . Este PCR puede detectar la presencia de un agente de dopaje genético tanto en plasma como en líquido sinovial, en caballos, tras su administración por vía intramuscular.

Así, por primera vez se ha demostrado que una prueba PCR realizada sobre una muestra de sangre puede detectar la administración local de una terapia genética en las articulaciones de un caballo, afirmó la Dra. Mary Robinson , PhD, Profesora Asistente de Farmacología Veterinaria y Directora del Laboratorio Farmacológico Equino de referida Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Pensilvania. “Si bien la prueba se limita actualmente a detectar una única terapia genética específica, su desarrollo proporciona una prueba definitiva del concepto de que una terapia genética administrada en las articulaciones puede ser detectable a partir de una muestra de sangre, de forma rápida, segura y conveniente, consistente además con el objetivo a largo plazo de implementarlas como pruebas pre-carrera, algún día en el futuro cercano”, añadió la Dra. Robinson.

Dra. Mary Robinson, PhD.

La investigación demostró que se puede detectar el agente de dopaje genético en el líquido de las articulaciones equinas, administrado por vía intra-articular o por vía sanguínea, hasta un máximo de 28 días posteriores a dicha administración, lo cual les da utilidad a las pruebas tanto antes de las carreras, como después de realizadas las competencias.

Se informó además que la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Pensilvania está trabajando con el objetivo de la creación de “pasaportes biológicos” y de pruebas de detección que puedan identificar múltiples agentes de dopaje genético durante períodos de tiempo aún más largos. Los investigadores afirman que los marcadores biológicos no sólo serían claves para la detección del dopaje genético, sino también en la predicción de posibles lesiones.

“Ideas que alguna vez parecieron inalcanzables, tales como un dispositivo de prueba transportable, que permita la prueba en el sitio, aparecen ahora como posibilidades reales”, señaló la Dra. Robinson. El trabajo realizado ha contado con el apoyo de la Asociación de Criadores de Caballos de Pensilvania (PHBA -por sus siglas en inglés-) y de la Comisión Estatal de Carreras de Caballos de Pensilvania.

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