Su Alteza el Aga Khan IV falleció a los 88 años - Foto: Racingfotos.com
Una enorme pérdida para la hípica mundial ha ocurrido con la desaparición física de Su Alteza el Aga Khan IV, quien pasó a otro plano a los 88 años, siendo además una pérdida religiosa importante, pues era el líder espiritual de los Nizaríes Ismaelitas, quienes profesan el Islam Chiíta, específicamente, la rama ismailita. Los Nizaríes son la rama más grande dentro del ismailismo, estimándose que son cerca de 20 millones de personas. Hoy en día, son una comunidad pacífica y global, con fuerte presencia en países como Pakistan, India, Afganistán, Siria y en algunas regiones de África y Europa.
Su Alteza el Príncipe Karim Al-Hussaini heredó el título de Aga Khan en 1957 tras el fallecimiento de su abuelo el Aga Khan III. Posteriormente, en 1960 debió tomar control de los intereses familiares en el ámbito de los Purasangres de Carreras, como consecuencia de la prematura desaparición física de su padre, el Príncipe Aly Khan, en un accidente automovilístico.
Más de seis décadas después de su llegada a la hípica, la labor del Aga Khan IV ha extendido en gran medida los éxitos que lograron en la actividad sus antecesores inmediatos, su abuelo y su padre, por lo que sus ejemplares, de cría y de competencia, continúan representando un nivel de excelencia superlativo.
Nacido en Ginebra (Suiza), el 13 de diciembre de 1936, el Príncipe Karim tenía sólo 20 años y era estudiante en la Universidad de Harvard cuando se convirtió en Aga Khan IV en julio de 1957. Fue un deportista talentoso, sobresaliendo en tenis, remo, hockey sobre hielo y fútbol, mientras estudiaba estaba en Harvard, donde se graduó con un título en historia islámica en 1959. Las carreras de caballos, sin embargo, no fueron inicialmente una de sus pasiones, pero de pronto se encontró como administrador del gran emporio hípico de la familia, tras la trágica muerte de su padre en París el 12 de mayo de 1960.
Su abuelo había comenzado en el ámbito hípico sobre la base de que «quería hacerlo a fondo o no hacerlo», y Karim pareció entenderlo una vez que le tocó manejar la operación. Todo lo hecho bajo su égida es hoy agradecido por los hípicos alrededor del mundo.
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